Escudo Merced

Iglesia

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Arte

La iglesia

Don Gil de Atrosillo mandó edificar la primera ermita-¡pequeña ermita montaraz del s.XIII!-dejando dentro de la construcción el olivo, real y verdadero, con la preciosa imagen de María en él aparecida. Buscó luego el piadoso don Gil, para custodios de su imagen, a los frailes de la Orden de la Merced; y a su maestre, fray Guillermo de Bas, donó, por escritura fechada el primero de marzo de 1258, la ermita, la casa de campo, el olivar y las otras tierras circundantes. Dos años después, por escrituras datadas el 8 de mayo y el 9 de octubre de 1260, ratificó don Gil la donación primera, y, con el consentimiento de sus hijos, añadió nuevas propiedades, señalando con mojones las tierras donadas a los mercedarios.

La primitiva ermita se convirtió bien pronto en la pequeña iglesia gótica que resistió, con retoques y ampliaciones, hasta los primeros años del s.XVI, en el que se combinaron la piedra, el ladrillo y el yeso para formar la actual estructura ecléctica: con muros exteriores, aleros y estribos, de la más primorosa factura mudéjar del siglo XVI, con bóvedas estrelladas del más legítimo gótico aragonés, y con atrevidísimos arcos rebajados(como el del coro) en los que se admira el equilibrio estático del Renacimiento. La construcción se llevó a cabo en dos períodos. Entre los años 1513 y 1549, por iniciativa del reverendísimo padre Jaime Llorens de la Mata, se hizo el local sagrado desde el presbiterio hasta el lugar que hoy ocupa el púlpito, y, en 1603, siendo comendador el padre Jaime Durango, se construyó el resto del templo con su atrio.

La iglesia es de una sola nave(de 25 por 9´33 metros) con dos capillas a cada lado. En el retablo del ábside preside la imagen de Santa María de El Olivar. El presbiterio está separado del resto de la iglesia por una barandilla de hierro, y en el primer rellano del presbiterio(al pie de las gradas que condicen al altar), en medio del pavimento, están las dos pesadas puertas de madera de la trapa que oculta la escalera por la que se desciende a la cripta-panteón de los ilustres protectores del monasterio y de los religiosos que padecieron glorioso martirio en 1936. En los muros laterales de dicho presbiterio se abren dos vanos: el de la derecha franquea el paso a la sacristía nueva y el de la izquierda deja patente un pasadizo que conduce a la sacristía vieja y al cementerio de los religiosos, construido por el padre Juan Herrero, en 1709.

La sacristía nueva

Es amplia y luminosa. En ella destaca la gran armariada, fabricada con maderas nobles a expensas del reverendísimo padre Juan Cebrián, cuyo escudo de armas está pintado en el interior del armario, en la parte alta del plano del fondo. La primorosa decoración de los interiores de dicho armario se debe, con toda probabilidad, al delicado pincel del pintor mercedario fray Agustín Leonardo de Argensola, en 1629. El artístico armario sirve para guardar reliquias y objetos de culto.

El camarín de la Virgen y la imagen de Santa María de El Olivar

De la sacristía nueva se puede pasar a la escalera por la que se sube al pequeño camarín de la Virgen.
La imagen que hoy se venera en su camarín es una reproducción de la que vieron las pasadas generaciones hasta el año 1936:¡año aciago en el que la primitiva imagen visigótica fue pasto de las llamas con cuantos objetos de culto y de arte se hallaban en el monasterio! El rostro de la imagen actual es obra del insigne artista Pablo Serrano. Ver detalle del rostro.


Espíritu

LAS PEREGRINACIONES MARIANAS

Los pueblos del contorno, fieles a la llamada de la tradición, acuden a la cita que, desde antiguo, tienen concertada con Nuestra Señora de El Olivar y en los días que la historia les ha señalado. Gargallo acude al santuario el primer domingo de Mayo; Estercuel y la Mata lo visitan el Domingo de la Ascensión; Alloza, Ejulve, Obón, Alcaine, Oliete, Crivillén, Cañizar y Lécera vienen el día de Pentecostés. El 24 de Septiembre, festividad de Nuestra Señora de la Merced, tiene lugar una peregrinación en la que toman parte personas devotas de los pueblos circunvecinos.

La fiesta patronal se celebra en el monasterio el día 8 de septiembre, (en el que acude la peregrinación de Lécera), si cae en domingo o en el domingo más próximo al día 8. Pero durante todos los días festivos de la primavera y del verano se ven peregrinos en el santuario, pues la piedad de los pueblos vecinos sigue hoy, como en los tiempos pretéritos, orientada cariñosamente hacia la Virgen de El Olivar, prototipo de Virgen serrana.

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